

Atractivos turísticos del Ecuador
Plaza de las Flores en Cuenca
Plaza de las Flores en Cuenca
Dirección:
Mariscal Sucre y Padre AguirreDónde comer, dormir y reservar cerca
Negocios turísticos a menos de 30 km.

Atractivos cercanos
Lugares para visitar a menos de 30 km.

Edificio de la Alcaldía
Interés: Cultura Tipo : Casa Histórica Amigable con: niños, adultos mayores, familias, discapacitados, mascotas Categorías relevantes: Centro Histórico de Cuenca, Patrimonio Cultural de la Humanidad UNESCO - Dentro de la Reserva de la Biósfera del Macizo del Cajas UNESCO - Dentro de Cuenca, Patrimonio Cultural Nacional del Ecuador Horario: Lunes a viernes 09:00 - 18:00. Sábados 09:00 - 13:00. El edificio de la Alcaldía de Cuenca pertenece al selecto grupo de construcciones patrimoniales que son orgullo de los habitantes de la ciudad. Luis Donoso Barba lo construyó para matriz del Banco del Azuay, entidad que funcionó allí desde el 24 de mayo de 1929 hasta su liquidación en 1999. Por la fachada de este edificio, sumada a las fachadas de la Corte Superior de Justicia, la Catedral Nueva y otras casas del Centro Histórico, la urbe es conocida como la “ciudad del mármol”. En el año 2002, la Municipalidad de Cuenca recibió el edificio en donación. Tiene una superficie de 2.500 m2. La planta baja la ocupa una galería para exposiciones artísticas. En la segunda planta funcionan las oficinas del alcalde, vicealcalde, sala alterna de concejales, Secretaría, Sindicatura y Dirección Financiera. El edificio de estilo neoclásico, sin patio interno, tiene en su lugar amplios vestíbulos que conectan diversas salas. En el segundo piso sobresale el cielo raso de latón ornamentado. Es sin duda uno de los mejores ejemplos de la influencia francesa en la arquitectura cuencana de principios del Siglo XX. Su arquitecto cumplió a cabalidad la intención de sus propietarios: reflejar grandeza, lujo y poder económico. El desaparecido Banco del Azuay fue el primero en Cuenca. Fundado en 1913, en el año 1914 se convirtió entidad pionera al imprimir primeros billetes ecuatorianos de 1, 2, 5, 10 sucres.
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Catedral Santa Ana de Cuenca
Se dice que la Catedral de la Inmaculada Concepción es tan grande como la fe de los cuencanos, también llamada la Catedral Nueva o simplemente La Catedral. Es un templo católico y la edificación más grande de la ciudad de Cuenca, Patrimonio Cultural de la Humanidad, Ecuador. Cuenta la leyenda que cuando el obispo Miguel León, a finales del Siglo XIX, ordenó su construcción, habría expresado “Quiero una catedral tan grande como la fe de mi pueblo”. En la ciudad de Cuenca, la tercera en desarrollo de la República del Ecuador después de Quito y Guayaquil, aún hoy se aprecia el fervor religioso de sus ciudadanos. En su Centro Histórico se pueden contar más de 25 iglesias, a veces hasta dos por cada barrio, lo que le valió el sobrenombre de “La ciudad de los clérigos”. La particularidad de la presencia de dos iglesias en la misma cuadra o barrio se manifiesta en el Parque Central de la ciudad. Frente a La Catedral Nueva se halla la Catedral Vieja. Desde su torre la Misión Geodésica Franco-Española del siglo XVIII habría realizado las mediciones que llevaron al establecimiento del metro como medida universal. La Catedral Nueva inició su construcción en 1885 y terminó 90 años después en 1975. Por sus dimensiones se constituye en el gran atractivo arquitectónico del Ecuador, al mismo nivel que la Basílica del Voto Nacional en Quito. Los planos del templo los realizó Juan Bautista Stiehle. Sus dos torres principales tienen un característico remate truncado y una de las mejores vistas panorámicas de la ciudad. La catedral marca el corazón de la ciudad de Cuenca que cuenta con 4 reconocimientos mundiales de UNESCO: su centro histórico, el sombrero de paja toquilla o “Panama hat” que se elabora aquí y el Camino Real Andino o Camino del Inca que pasa por ella son Patrimonios de la Humanidad y el macizo donde se encuentra la ciudad es una Reserva de Biósfera.
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Plaza, Mercado e Iglesia de San Francisco
San Francisco se ubica en el Centro Histórico de Cuenca y contiene tres espacios de relación social muy dinámicos: la Iglesia, la Plazoleta y la Plaza. La Plaza de San Francisco es importante para la historia de Cuenca, puesto que desde 1558, un año después de la Fundación, Gil Ramírez Dávalos destinó este sitio como espacio público para el intercambio y venta de productos agrícolas o “Plaza de la feria”. Por lo tanto, el uso dado a esta Plaza nunca fue cambiado con el transcurso de los siglos. Desde hace 60 años, se ubican en ella puestos de venta de todo tipo de artículos para vestir. En San Francisco son muy populares los artesanos de Otavalo. Provienen de una etnia aborigen de la provincia de Imbabura al norte de Ecuador. Ubican para la venta en los portales sus ponchos, bufandas, gorros y chales, artículos tejidos con lana. Es un lugar único, lleno de color e interculturalidad, en donde es posible recurrir a una costumbre antigua, el “regateo”. El uso comercial actual es principalmente de productos no perecederos: ropa, zapatos, artículos para el hogar, etc. En el año 2019 la Plaza fue reinaugurada, luego de someterla a trabajos de modernización, con la ampliación del espacio público y la reubicación de los puestos de 120 vendedores en las áreas laterales. Se colocó una fuente de agua, nueva iluminación, mobiliario urbano y se eliminaron obstáculos para la vista con el objetivo de mejorar la seguridad. Quienes visiten la Plaza San Francisco pueden ahora desplazarse de una manera más cómoda para hacer turismo cultural, religioso o artesanal. Quedaron integrados a ella el Pasaje León, la Casa de la Mujer y el Centro Municipal Artesanal (CEMUART). Junto a la Plaza, la Iglesia de San Francisco de estilo neoclásico se terminó de construir en 1789. Durante el Siglo XX y los primeros del XXI fue sometida a varias readecuaciones y remodelaciones. Fue sede de la comunidad de religiosos franciscanos hasta el Siglo XIX, de ahí el origen de su nombre. Su bien más valioso es el altar mayor revestido en pan de oro e importantes obras de arte religioso. La Plazoleta, que se integra como un solo conjunto a la iglesia, actualmente es usada para espectáculos públicos, eventos sociales y culturales de la ciudad.
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Calle Colonial de Santa Ana
La Calle Santa Ana, flanqueada en toda su extensión por las moles de la Catedral Nueva y el antiguo Seminario, es el punto exacto donde comenzó su desarrollo la ciudad de Cuenca, hace medio siglo. El 12 de Abril de 1557, un pequeño grupo de 30 personas, reunidas en la que era la única calle del lugar, junto a una acequia, fundaron de manera solemne la urbe, que ahora es Patrimonio Cultural de la Humanidad. Desgraciadamente, la memoria de la calle, quedó dormida. El espacio de esta fue ocupado durante décadas para otros menesteres. Personajes abusivos terminaron por tapiarla mediante medidas arbitrarias y pasó a ser la extensión de un centro educativo, durante gran parte del Siglo XX. Por suerte para la historia de la ciudad, la Calle Santa Ana, designada con el nombre de la madre de la Virgen María, fue rehabilitada para la circulación de peatones. Es un bello pasaje adoquinado a mitad de cuadra, que conecta de este a oeste la calle Benigno Malo con la Padre Aguirre. Para los cuencanos, la calle es un símbolo de identidad y de la riqueza patrimonial de la urbe. Reabierta en 2017. Desde entonces no ha tardado en convertirse en un importante atractivo turístico del Centro Histórico. Quienes tomen la decisión de caminar a través de ella deben hacerlo pausadamente. Solo así podrán captar detalles como los vitrales, el ladrillo visto o las esculturas de la Catedral Nueva de un lado; las ofertas de locales comerciales, restaurantes, cafeterías y la arquitectura del antiguo Seminario del otro lado. Durante la restauración de la calle fueron abiertas dos ventanas arqueológicas, para la observación de vestigios, como los primeros desagües de la Catedral o un viejo pozo. Este último fue convertido por la ciudadanía en un “hueco de los deseos”. Lanzan a su interior monedas de distintas denominaciones o cartas.
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Seminario San Luis
El Seminario San Luis, de estilo republicano, es otro de los edificios emblemáticos que rodean la manzana del Parque Central o Abdón Calderón de Cuenca (Patrimonio de la Humanidad por UNESCO). Conocido también como Seminario Mayor o Colegio Seminario, es un símbolo de la influencia de la Iglesia Católica en esta ciudad. Lo administra la Curia. En el centro del edificio está una hermosa capilla, de acceso reservado. Actualmente sus dependencias están ocupadas en su mayor parte por restaurantes, cafés y tiendas de artesanías. Funciona una radio católica, oficinas de La Pastoral de laicos y salas de capacitación. Desde su patio principal, las cúpulas de la Catedral Nueva tiene una perspectiva diferente, magnífica. El Colegio Seminario representa una época de auge económico y de importantes cambios del Siglo XIX. Fue la nueva imagen que asumió la ciudad, por la introducción de modelos de arquitectura europeos. La exportación de sombreros de paja toquilla estaba en auge y con los recursos que generó se emprendieron obras monumentales como este seminario. Inició su construcción en 1867, bajo la dirección de Mera de la ciudad capital Quito y el francés Grevilliers. Introdujeron en su diseño los tradicionales portales. El Seminario San Luis ocupa una manzana completa entre las calles Bolívar, Benigno Malo, Santa Ana y Padre Aguirre. Durante mucho tiempo el edificio fue el único centro de estudios superiores de la urbe. Fue sede de instituciones de enseñanza como el Colegio San Luis, el único en su época en Cuenca, el Colegio Borja y la Comunidad Educativa Católica. En 2013 esta joya de la arquitectura comarcana estuvo a punto de desaparecer, por un incendio. El estado ecuatoriano se hizo cargo de su restauración. Hoy completamente rehabilitado es centro de una intensa actividad social, cultural, comercial, artesanal y gastronómica.
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Parque Calderón (Parque Central) de Cuenca
El Parque Calderón, desde la Fundación de la ciudad hace cuatro siglos y medio, es el corazón de Cuenca, punto central de sus actividades sociales, políticas, religiosas o mudo testigo de sus acontecimientos históricos más relevantes. Lleva el nombre de Parque Abdón Calderón desde 1932, cuando fue ubicada la estatua en bronce fundido del “Héroe Niño”, que es vigilada eternamente por las gigantescas araucarias chilenas, sembradas en 1875 por el expresidente Luis Cordero. Su nombre evolucionó con la ciudad, llamada Plaza Pública al inicio de esta, luego pasó a ser la Plaza Grande o Mayor, Plaza Principal y de Armas, plaza Vargas Torres al comienzo del Siglo XX. Sus bancas son lugar de encuentro para jubilados, estudiantes o todo tipo de paseantes. Sitio de trabajo para fotógrafos, músicos de la calle, artesanos, lustrabotas, vendedores de periódicos y revistas. Su glorieta es escenario para manifestaciones culturales y políticas diversas o cómplice secreto de los enamorados. También son famosos sus portales que ofrecen refugio de la lluvia o de un caluroso día de sol o el diseño de sus árboles y flores en geométricas jardineras. Destacan en el conjunto del Parque las fachadas en mármol del Palacio de Justicia y la Catedral Nueva. Todos los años es la sede de auténticas fiestas populares. La primera establecida con la Fundación de Cuenca, es el “Septenario” en el mes de junio -7 días de celebración en honor al Cuerpo de Cristo o “Corpus Christi”- que se manifiesta con la venta de dulces en puestos tradicionales en las veredas alrededor del parque, fuegos pirotécnicos llamados “castillos” y “vacas locas” o la elevación de globos de aire caliente. Miles de ciudadanos se concentran todas las noches, durante 1 semana, para ver el espectáculo. La segunda es conocida como “El Pase del Niño Viajero”, que se realiza cada 24 de diciembre. Centro del poder, el Parque en sus alrededores alberga los principales edificios públicos de instituciones políticas, judiciales, religiosas, culturales y comerciales: la Catedral Vieja, la casa de la Familia Ordóñez Mata, la Gobernación de la provincia del Azuay, almacenes Juan Eljuri, Galerías Vatex, Casa Tosi, el Antiguo Seminario, la Catedral Nueva, la Casa de la Cultura, las notarias, la Municipalidad de Cuenca, la Corte Superior de Justicia, BanEcuador. En años recientes, fue reabierta al turismo la Calle Santa Ana, que consta en el traza primitiva de la ciudad.
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